¿Por qué es importante la reflexión de la práctica educativa?


LA PRÁCTICA DOCENTE COMO OBJETO NECESARIO PARA EL AUTODESARROLLO PROFESIONAL
La práctica docente como acto eminentemente profesional, es más que una permanente tarea de reconstrucción del rol profesional pedagógico, de cada uno de los que intervenimos en el proceso de formación de las nuevas y futuras generaciones. Es cierto, que a veces, se torna un difícil, escabroso y agotador ejercicio, de una profesión, que por un lado, mucho esfuerzo y altruismo personal requiere, pero, por otro, es considerablemente, el acto humano más reconfortante que entre los seres humanos puede darse: la trasmisión de la experiencia anterior acumulada por la humanidad, con el fin de dar continuidad a la especie humana.
Estoy consciente, de que el camino para ajustar la respuesta educativa a las necesidades de los estudiantes, es una tarea que exige primero del cambio de nuestra postura academicista en la conducción del proceso formativo, ya que si nuestra mirada no nos conduce a una autorreflexión a lo interior y más oculto de nuestro caudal “de experiencias”, difícil es proceder al mínimo cambio de postura, bien de lo conceptual, o lo axiológico, de lo que asumimos como práctica docente.
Es retornar la mirada en un momento de autorreflexión, desde posiciones más críticas y con una visión más integradora, hacia la labor que desempeñamos y estar en mejores condiciones de autoevaluar el desempeño profesoral desde otra mirada, a lo interior del proceso configuracional que le asiste a una profesión de marcado énfasis en la evaluación social de sus resultados.
La práctica docente no es más que aquello que nos conlleve desde el diario accionar en cada salón de clase, a la crítica, al cuestionamiento, a la duda de si lo que estamos haciendo es lo adecuado o lo más idóneo, de asumir la inseguridad cada vez que nos enfrentamos a un grupo estudiantil, de reconocer que en la derrota está el camino para recomenzar de nuevo nuestra práctica, de poner a prueba y crítica nuestros conocimientos y saberes profesionales, que de hecho no son ni acabados, ni completos y mucho menos los verdaderos, aun cuando así lo creamos.
Es precisamente el ejercicio de esta profesión, la que nos enseña cuanto de lagunas y necesidades de saber tenemos, es por decirlo de una manera muy personal, la obra humana más incompleta, por lo menos, así me siento yo cada vez que compruebo cuanto desconozco de tantas esferas de la vida, de los seres humanos, de su comportamiento, y de los ciclos vitales que aun cuando están muy cerca de mí para ser apreciados a simple vista, me cuesta recorrer una vertiginosa pirámide de ascenso en busca de lo que aparentemente creía conocido.

La práctica educativa de los docentes es una actividad dinámica, reflexiva, que comprende los acontecimientos ocurridos en la interacción entre maestro y alumnos. No se limita al concepto de docencia, es decir, a los procesos educativos que tienen lugar dentro del salón de clases, incluye la intervención pedagógica ocurrida antes y después de los procesos interactivos en el aula. En el presente trabajo, se proponen tres dimensiones para evaluar la práctica educativa de los docentes: 1) el pensamiento didáctico del profesor y la planificación de la enseñanza; 2) la interacción educativa dentro del aula; y 3) la reflexión sobre los resultados alcanzados. La relación entre estas tres dimensiones es interdependiente, es decir, cada una de ellas afecta y es afectada por las otras, por lo cual resulta indispensable abordarlas de manera integrada. La propuesta aquí desarrollada considera que los programas de mejoramiento del trabajo docente deben abordarse a partir de la evaluación de la práctica educativa, para después abordar la formación docente.
LA PRÁCTICA DOCENTE MOTIVO DE REFLEXIÓN
El propósito es reflexionar a cerca del proceso de enseñanza aprendizaje, para categorizar la práctica, a partir de las técnicas de recogida de datos, y el análisis de los mismos, también se mostrarán las dificultades y competencias adquiridas. El momento histórico en el que nos encontramos requiere de formar alumnos que no solo posean los conocimientos que les permitan obtener un documento que acredite que han terminado una etapa más de su formación académica, sino formar alumnos reflexivos y críticos acerca de su realidad, que les permita enfrentarse a ella y salir adelante en la tarea que decidan emprender. El saber si este tipo de formación se da dentro del aula, me ha llevado a hacer un alto en mi quehacer docente para dar cuenta de qué es lo que verdaderamente acontece dentro de ella, es decir, reconocer la práctica fuera de los supuestos o creencias que de ella tengo. Para lograr este reconocimiento ha de seguirse una senda específica, la cual se compone de varios procesos y uno de ellos es la categorización de la práctica. Siendo la práctica el objeto de estudio pretendo recuperarla y analizarla, para conocerla y posteriormente innovarla. Para conocer la práctica docente es necesario llevar a cabo una investigación metodológica y partiendo de que, dentro de la escuela y más particularmente.
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